La magia de creer para ver

viernes, 1 de febrero de 2013

El corazón terrestre se congela otra vez

El corazón terrestre se congela otra vez,
pero este frío lo recibo con el pecho.
En soledad cuido para las personas
un amor no correspondido.
Pero detrás del amor madura la ira,
crecen el odio y el deseo.
En los ojos de los hombres y de las mujeres
veo la marca de su elección y del olvido.
Que me griten: ¡Olvídate de esto, poeta!
¡Vuelve a tu comodidad preciada!
¡No! ¡Prefiero morir en este frío cruel!
No existe la comodidad. La tranquilidad no existe.
ALEKSANDR BLOK

martes, 29 de enero de 2013

Una cárcel

El lenguaje no es la cárcel de la poesía.

El lenguaje es un montón de ladrillos,
algunos se hacen con ellos una cárcel.

La poesía no es la cárcel del lenguaje.

La poesía no es un montón de palabras,
pero algunos se hacen una cárcel con ellas.




Antonio Orihuela

sábado, 26 de enero de 2013

Ventanas

Me asomo a las ventanas de la niña que fui.
El paisaje no acaba de fijarse:
una foto movida es la memoria,
una ciudad donde hace siempre frío.

Ópalos de nieve
caen despacio sobre un vidrio opaco
y se derriten sin centellear.

Busco
        el fulgor del verano,
el rastro de una fruta
en la que hundir los dientes.

Tanta luz de repente entre mis labios,
trago la luz mezclada con saliva.

Y una extraña escribe
el poema soñado
por la niña que asoma a mis ventanas.



Ioana Gruia


La escala de los mapas

"Ah, pero hay audaces que afirman que Brezo jamás existió. Yo tengo pruebas, por supuesto: su aroma impregna, definitivo, el borde de mis solapas. ¿Pero por qué debo probarlo? Y, probándolo, ¿qué conseguiría? ¿Es que se ha determinado ya la diferencia entre las ideas de los sentidos y las ideas de la imaginación? Si es así tengan, por favor, la bondad de decírmelo. Explíquenme cómo saber si el entendimiento entre dos personas -dos almas- existió o fue criatura de la mente nada más. Si es así que lo nieguen todo, de acuerdo. Que nieguen incluso que yo existo. ¿Existo o no existo? ¿Existo o soy una creación de esa mujer de cuello largo, esa que estaba sentada en el sillón de orejas que heredó de sus abuelos cuando todo empezó? ¿Pero qué fue, qué fue lo que empezó?"

Belén Gopegui
Sólo desde que estoy
de mi propio lado
-no fue juego de niños
llegar a ello-
puedo ponerme
por completo
-y seguir siendo yo-
del lado de otros.

Hans Herbert Dreiske
manejan con humo
marejadas humanas
como prestidigitadores
o ilusionistas de prestigio
que jamás destapan
la trampilla de atrapar
se ve sólo la cara be
de los cadáveres
Pablo Vázquez Viejo

Sierpe

La arena, ágil, se desborda,
escarba en sí misma, escudriña
restos, lápidas,
esqueletos genealógicos.
Jamás logré comprender esa voracidad por el pasado.
Yo, instante de instantes,
me desprendo de mi piel sosegadamente, olvido,
juego a engañarme.
En todo este desierto, tan sólo yo adivino
quién fue quién.

Dan Pagis