Me maravillo de la ingratitud del arco,
porque no es leal con las palomas del boscaje.
Cuando era rama, fue su amigo,
y ahora que es arco las persigue.
¡Así son las vicisitudes de los tiempos!
De AHMED BEN WADDAH,
apodado AL-BUQAYRA, de Murcia
(muerto hacia 1135)
La magia de creer para ver
martes, 7 de mayo de 2013
El arco
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
Disculpa
No me tachéis de inconsecuente porque mi corazón haya sido apresado
por una voz que canta:
Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar:
como la madera,
de la que sale lo mismo el arco del guerrero que el laúd del cantor.
IBRAHIM IBN UTMAN
por una voz que canta:
Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar:
como la madera,
de la que sale lo mismo el arco del guerrero que el laúd del cantor.
IBRAHIM IBN UTMAN
Casida en nun
(Fragmento)
Alejados uno de otro, mis costados están secos de pasión por ti,
y en cambio, no cesan mis lágrimas...
Al perderte, mis días han cambiado y se han tornado negros,
cuando contigo, hasta mis noches eran blancas...
Diríase que no hemos pasado juntos la noche, sin más tercero
que nuestra propia unión,
mientras nuestra buena estrella hacía bajar los ojos de nuestros censores:
Éramos dos secretos en el corazón de las tinieblas,
hasta que la lengua de la aurora estaba a punto de denunciarnos.
y en cambio, no cesan mis lágrimas...
Al perderte, mis días han cambiado y se han tornado negros,
cuando contigo, hasta mis noches eran blancas...
Diríase que no hemos pasado juntos la noche, sin más tercero
que nuestra propia unión,
mientras nuestra buena estrella hacía bajar los ojos de nuestros censores:
Éramos dos secretos en el corazón de las tinieblas,
hasta que la lengua de la aurora estaba a punto de denunciarnos.
IBN ZAYDUN
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
Acróstico
I gnoran mis ojos tu presencia, pero vives en mis entrañas.
T e saludo con mil lágrimas de pena y mil noches sin dormir.
I ngeniaste cómo poseerme, algo difícil, y viste que mi amor es fácil.
M i deseo es estar contigo siempre. ¡Que me conceda este deseo!
A segúrame que cumplirás la promesa y no te cambiarás por mi lejanía.
D i cabida a tu dulce nombre aquí, escribiendo sus letras: Itimad.
AL-MUTAMID
Poema de la fuente del jardín de Daraxa
Yo soy un orbe de agua que se muestra a las criaturas diáfano y transparente
una gran Océano cuyas riberas son labores selectas de mármol escogido
y cuyas aguas, en forma de perlas, corren sobre un inmenso hielo primorosamente labrado.
Me llega a inundar el agua, pero yo, de tiempo en tiempo,
voy desprendiéndome del transparente velo con que me cubre.
Entonces yo y aquella parte del agua que se desprende desde los bordes de la fuente,
aparecemos como un trozo de hielo, del cual parte se liquida y parte no se liquida.
Pero, cuando mana con mucha abundancia, somos sólo comparables a un cielo tachonado de estrellas.
Yo también soy una concha y la reunión de las perlas son las gotas,
semejantes a las joyas de la diestra mano que un artífice colocó
en la corona de Ibn Nasr del que, con solicitud, prodigó para mí los tesoros de su erario.
Viva con doble felicidad que hasta el día el solicito varón de la estirpe de Galib,
de los hijos de la prosperidad, de los venturosos,
estrellas resplandecientes de la bondad, mansión deliciosa de la nobleza.
De los hijos de la cabila de los Jazray, de aquellos que proclamaron la verdad y ampararon al Profeta.
El ha sido nuevo Sa'd que, con sus amonestaciones, ha disipado y convertido en luz todas las tinieblas
y constituyendo a las comarcas en una paz estable ha hecho prosperar a sus vasallos.
Puso la elevación del trono en garantía de seguridad a la religión y a los creyentes.
Y a mí me ha concedido el más alto grado de belleza, causando mi forma admiración a los sabios.
Pues nunca se ha visto cosa mayor que yo, en Oriente ni en Occidente
ni en ningún tiempo alcanzó cosa semejante a mí,
rey alguno, en el extranjero ni en la Arabia.
y cuyas aguas, en forma de perlas, corren sobre un inmenso hielo primorosamente labrado.
Me llega a inundar el agua, pero yo, de tiempo en tiempo,
voy desprendiéndome del transparente velo con que me cubre.
Entonces yo y aquella parte del agua que se desprende desde los bordes de la fuente,
aparecemos como un trozo de hielo, del cual parte se liquida y parte no se liquida.
Pero, cuando mana con mucha abundancia, somos sólo comparables a un cielo tachonado de estrellas.
Yo también soy una concha y la reunión de las perlas son las gotas,
semejantes a las joyas de la diestra mano que un artífice colocó
en la corona de Ibn Nasr del que, con solicitud, prodigó para mí los tesoros de su erario.
Viva con doble felicidad que hasta el día el solicito varón de la estirpe de Galib,
de los hijos de la prosperidad, de los venturosos,
estrellas resplandecientes de la bondad, mansión deliciosa de la nobleza.
De los hijos de la cabila de los Jazray, de aquellos que proclamaron la verdad y ampararon al Profeta.
El ha sido nuevo Sa'd que, con sus amonestaciones, ha disipado y convertido en luz todas las tinieblas
y constituyendo a las comarcas en una paz estable ha hecho prosperar a sus vasallos.
Puso la elevación del trono en garantía de seguridad a la religión y a los creyentes.
Y a mí me ha concedido el más alto grado de belleza, causando mi forma admiración a los sabios.
Pues nunca se ha visto cosa mayor que yo, en Oriente ni en Occidente
ni en ningún tiempo alcanzó cosa semejante a mí,
rey alguno, en el extranjero ni en la Arabia.
al-Din ibn al-Jatib Lisan
El collar de la paloma
(Fragmento)
Por ti tengo celos hasta de que te alcance mi mirada,
y temo que hasta el tacto de mi mano te disuelva.
Por guardarme de esto, evito encontrarme y
me propongo unirme contigo mientras duermo.
Así, mi espíritu, si sueño, está contigo,
separado de los miembros corporales,
escondido y oculto, pues para unirse contigo,
la unión de las almas es mejor mil veces
que la unión de los cuerpos.
Quisiera rajar mi corazón con un cuchillo,
meterme dentro de él y
luego volver a cerrar mi pecho,
para que estuvieras en él y
no habitaras en otro,
hasta el día de la resurrección y del juicio;
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte,
ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro.
Me concediste un amor que antes me negabas,
y me lo diste a manos llenas.
Pero en ese instante ya no tenía necesidad de él,
cuando, de dármelo antes,
hubiera llegado a las entretelas del corazón.
De nada sirve la medicina
cuando se está a la muerte,
y, en cambio, es útil
quien da un remedio antes de la agonía.
Si mira, el que está vivo muere por su mirada.
si habla, dirías que se ablandan las piedras.
Es el amor como un huésped
que hizo alto en mi espíritu:
mi carne es su alimento;
mi sangre, su bebida.
Abul Hassán Alí Ibn Hisn
Por ti tengo celos hasta de que te alcance mi mirada,
y temo que hasta el tacto de mi mano te disuelva.
Por guardarme de esto, evito encontrarme y
me propongo unirme contigo mientras duermo.
Así, mi espíritu, si sueño, está contigo,
separado de los miembros corporales,
escondido y oculto, pues para unirse contigo,
la unión de las almas es mejor mil veces
que la unión de los cuerpos.
Quisiera rajar mi corazón con un cuchillo,
meterme dentro de él y
luego volver a cerrar mi pecho,
para que estuvieras en él y
no habitaras en otro,
hasta el día de la resurrección y del juicio;
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte,
ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro.
Me concediste un amor que antes me negabas,
y me lo diste a manos llenas.
Pero en ese instante ya no tenía necesidad de él,
cuando, de dármelo antes,
hubiera llegado a las entretelas del corazón.
De nada sirve la medicina
cuando se está a la muerte,
y, en cambio, es útil
quien da un remedio antes de la agonía.
Si mira, el que está vivo muere por su mirada.
si habla, dirías que se ablandan las piedras.
Es el amor como un huésped
que hizo alto en mi espíritu:
mi carne es su alimento;
mi sangre, su bebida.
Abul Hassán Alí Ibn Hisn
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
domingo, 5 de mayo de 2013
Deseé alguna vez que un poeta me amase
Deseé alguna vez que un poeta me amase
Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo,
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos,
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.
Chantal Maillard
Semillas para un cuerpo
Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo,
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos,
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.
Chantal Maillard
Semillas para un cuerpo
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