Mi amor, este poema
es para que lo leas cuando no esté a tu lado,
cuando no pueda ya cuidar de ti.
No te conformes nunca con alguien que no piense
que tu eres una llama más antigua que el fuego,
que tú eres su razón para vivir.
Aprende a no querer a los que no te quieran
y elige bien a qué le tendrás miedo:
no habrá sombra que oculte lo que tú temas ver.
Escapa del que piense
que el aire es la pared de lo invisible
y huye de aquel que crea
que es más feliz quien menos necesita,
porque ése no podría necesitarte a ti.
No te rindas, no olvides jamás que la tristeza
sólo es la burocracia del dolor.
Y si sientes que el mundo se derrumba,
no intentes abrazarte
a otro que esté cayendo a la vez que caes tú,
como yo hice contigo.
Algún día
tendrás que despertarte para salvar tus sueños.
Algún día sabrás que en las promesas
hay siempre un cristal roto
en el que aúlla el viento frío de la mentira.
Recuerda todo eso.
No escondas lo que sientes por miedo a ser frágil,
como aquellos
que por guardar tan bien lo que más les importa,
lo pierden para siempre.
Recuerda que no hay nada que no pueda
ocurrir cualquier día.
No olvides que esta obra ha terminado.
No olvides que le hablas a un teatro vacío.
Benjamín Prado
La magia de creer para ver
viernes, 27 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Exhortaciones del tiempo
No juzgues la vida cuando se torne espinosa
porque ella no conceptúa tus pasos vagados.
No sentencies los trances que te mancillaron
pues tus injurias también fueron conferidas.
No adjetives las privaciones que te marcaron
porque arribaron para trasmitir la experiencia.
No rehúyas a la lágrima que abraza tu mirada
pues ella sabe de tus dolencias y las apacigua.
No enjuicies a las palabras que te han herido
porque te fueron pronunciadas como dádiva.
No sentencies las ausencias que aún respiran
pues habrá instante de un abrazo que acerca.
No conjetures sobre el pretérito desconocido
porque siempre será presente en un recuerdo.
No censures el silencio que abriga tu esencia
pues el susurro cuando sea tiempo será grito.
No critiques tus yerros que estancan caminos
porque cuando los conozcas… serán olvidos.
No dirimas tu propia condena en los claustros
pues libre el que vuela vidas luego de muertes.
Diego López (Argentina)
porque ella no conceptúa tus pasos vagados.
No sentencies los trances que te mancillaron
pues tus injurias también fueron conferidas.
No adjetives las privaciones que te marcaron
porque arribaron para trasmitir la experiencia.
No rehúyas a la lágrima que abraza tu mirada
pues ella sabe de tus dolencias y las apacigua.
No enjuicies a las palabras que te han herido
porque te fueron pronunciadas como dádiva.
No sentencies las ausencias que aún respiran
pues habrá instante de un abrazo que acerca.
No conjetures sobre el pretérito desconocido
porque siempre será presente en un recuerdo.
No censures el silencio que abriga tu esencia
pues el susurro cuando sea tiempo será grito.
No critiques tus yerros que estancan caminos
porque cuando los conozcas… serán olvidos.
No dirimas tu propia condena en los claustros
pues libre el que vuela vidas luego de muertes.
Diego López (Argentina)
Walt
| "Se apellida Whitman pero Dios le llama Walt". León Felipe | José Antonio Pamies | ||||
| Atravieso el Atlántico siempre que observo el retrato de esta vieja edición. Gracias a ti me canto cada día y me celebro, y no tengo que rendirme ante la urgencia del mundo por costumbre ciega. Te escribo desde un rincón de Europa, tu semblante me basta para afirmar que el milagro ocurre a la vuelta de cualquier esquina. Porque es usted el poeta, y cuando en la noche opaca te miro a los ojos siento presente una energía que canta en nombre de todo lo concreto vivo y nos celebra en este privilegio mortal. |
domingo, 15 de septiembre de 2013
Destino
Le pusieron un grillo a media pierna,
le condenaron a vivir a medias,
le escondieron la paz y las sonrisas,
le pusieron el pan a media rienda,
pero él seguía caminando.
Le vendieron la luna cada noche,
lo fueron lentamente atornillando,
le tuvieron las manos ocupadas,
le sumaron la pena y las estafas,
pero él seguía caminando.
Le pusieron las piedras por delante,
le taparon la boca por si acaso,
le abrieron una herida por la espalda,
le sumaron olvido a la condena,
pero él seguía caminando.
De lejos, bien mirado, cuando ya era horizonte,
se asemejaba al viento,
aunque, según parece,
caminaba, potente, como el pueblo.
Hamlet Lima Quintana
jueves, 12 de septiembre de 2013
Porno-poema romántico de ausencia
Fóllame, por favor
Fóllame, por favor
Fóllame, por favor
Por favor, fóllame
delante del espejo, por favor
usa todo lo que necesites, por favor
calienta las piedras de cuarzo del altar
llénate las manos de masa para el pan
y fóllame, fóllame, fóllame
fóllame
por favor
No nos llegan las playas ni los lugares públicos
varios vecinos han caído ya
no nos llegan los días las horas los segundos
no me alcanzan las manos la lengua las babas
la voz el verso el grito el aullido el llanto
para llegar al fondo de tu / armario
y por eso uso mi cadera
para hacerme entender
mi sexo
para ponerme palabras / así que
fóllame, por favor
fóllame, por favor
fóllame, por favor
por favor, fóllame
sin tregua
no me des respiro no me des aire
tenme por susceptible
malinterpreto cuanto dices
estoy tan hambrienta y sucia
cubierta de las cenizas del volcán
que destruyó Pompeya
soy poderosa
me zampo las estrellas
me corro en la vía làctia
no acepto sobornos ni promesas pecuniarias
no puedes convencerme de lo contrario
te espero todo el día
para que me folles
no me importa la guita
me la suda el curro
me empapo de tu sangre
cruzo tu inconsciente
para que no te olvides nunca
de follarme
y de cómo te follo
de follarme
y de cómo te follo
no te olvides nunca
de follarme
ni de meterme
el sexo en la boca por favor
méteme el sexo en la boca por favor
usa mi sexo en tu boca por favor
aquí el poema pierde su sentido o lo cobra
aquí el vacío se envuelve
cuando me follas
aumenta la natalidad
las ciudades se atestan, se vuelven invivibles
la gente se trastorna
hay caravanas y accidentes de tráfico
más muertos que nunca
más muerte que nunca
cuando me follas
deliciosamente el intestino
me follas tan deliciosamente el intestino
no tengo palabras
cuando me follas con la fuerza
de un coro griego entero
cuando me follas
metiéndome por el culo
el martillo del dios Thor
cuando me follas
y te corres en mi boca
por favor, fóllame y córrete en mi boca
por favor, fóllame y me correré en tu boca
Mónica Caldeiro
Fóllame, por favor
Fóllame, por favor
Por favor, fóllame
delante del espejo, por favor
usa todo lo que necesites, por favor
calienta las piedras de cuarzo del altar
llénate las manos de masa para el pan
y fóllame, fóllame, fóllame
fóllame
por favor
No nos llegan las playas ni los lugares públicos
varios vecinos han caído ya
no nos llegan los días las horas los segundos
no me alcanzan las manos la lengua las babas
la voz el verso el grito el aullido el llanto
para llegar al fondo de tu / armario
y por eso uso mi cadera
para hacerme entender
mi sexo
para ponerme palabras / así que
fóllame, por favor
fóllame, por favor
fóllame, por favor
por favor, fóllame
sin tregua
no me des respiro no me des aire
tenme por susceptible
malinterpreto cuanto dices
estoy tan hambrienta y sucia
cubierta de las cenizas del volcán
que destruyó Pompeya
soy poderosa
me zampo las estrellas
me corro en la vía làctia
no acepto sobornos ni promesas pecuniarias
no puedes convencerme de lo contrario
te espero todo el día
para que me folles
no me importa la guita
me la suda el curro
me empapo de tu sangre
cruzo tu inconsciente
para que no te olvides nunca
de follarme
y de cómo te follo
de follarme
y de cómo te follo
no te olvides nunca
de follarme
ni de meterme
el sexo en la boca por favor
méteme el sexo en la boca por favor
usa mi sexo en tu boca por favor
aquí el poema pierde su sentido o lo cobra
aquí el vacío se envuelve
cuando me follas
aumenta la natalidad
las ciudades se atestan, se vuelven invivibles
la gente se trastorna
hay caravanas y accidentes de tráfico
más muertos que nunca
más muerte que nunca
cuando me follas
deliciosamente el intestino
me follas tan deliciosamente el intestino
no tengo palabras
cuando me follas con la fuerza
de un coro griego entero
cuando me follas
metiéndome por el culo
el martillo del dios Thor
cuando me follas
y te corres en mi boca
por favor, fóllame y córrete en mi boca
por favor, fóllame y me correré en tu boca
Mónica Caldeiro
El origen del mundo
No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.
No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.
El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.
Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.
La pretérita flor.
Húmeda flor atávica.
El origen del mundo.
Carlos Marzal
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.
No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.
El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.
Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.
La pretérita flor.
Húmeda flor atávica.
El origen del mundo.
Carlos Marzal
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Obras de arte absolutas
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Preguntas de un obrero que lee
¿Quién construyó Tebas la de las Siete puertas?
En los libros se alzan los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y la tantas veces destruida Babilonia,
¿Quién la construyó una y otra vez? ¿En qué casas
De Lima que irradian oro vivían los obreros que construyen?
¿A dónde fueron por la tarde los albañiles al dar por terminada
La gran muralla china? La gran Roma
Está llena de arcos de triunfo. ¿Sobre quiénes
Triunfaron los césares? ¿Tenía Bizancio, tantas veces cantada,
Sólo palacios para sus habitantes? Lo mismo en la fabulosa Atlántida,
Que igual rugía la noche en que se la tragó el mar.
Los que se ahogaron aullaban reclamando esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César abatió a los galos.
¿No tenía siquiera un cocinero consigo?
Felipe de España lloró, mientras su flota
Se hundía. ¿No lloró acaso nadie?
Federico II venció en la Guerra de Siete años. ¿Quién
Ganó fuera de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el festín de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó la cuenta?
Tantas actas,
Tantas preguntas.
Bertolt Brecht
En los libros se alzan los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y la tantas veces destruida Babilonia,
¿Quién la construyó una y otra vez? ¿En qué casas
De Lima que irradian oro vivían los obreros que construyen?
¿A dónde fueron por la tarde los albañiles al dar por terminada
La gran muralla china? La gran Roma
Está llena de arcos de triunfo. ¿Sobre quiénes
Triunfaron los césares? ¿Tenía Bizancio, tantas veces cantada,
Sólo palacios para sus habitantes? Lo mismo en la fabulosa Atlántida,
Que igual rugía la noche en que se la tragó el mar.
Los que se ahogaron aullaban reclamando esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César abatió a los galos.
¿No tenía siquiera un cocinero consigo?
Felipe de España lloró, mientras su flota
Se hundía. ¿No lloró acaso nadie?
Federico II venció en la Guerra de Siete años. ¿Quién
Ganó fuera de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el festín de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó la cuenta?
Tantas actas,
Tantas preguntas.
Bertolt Brecht
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