La magia de creer para ver

jueves, 10 de octubre de 2013

Soneto XIII

A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu'el oro escurecían:

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo 'staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!

Garcilaso de la Vega

He de decir

He de decir que nunca estuve tan cerca al mar,
como contigo,
ni las navidades de a dos fueron más hermosas.
Solos, desde nuestro malecón
contemplábamos los fuegos artificiales en cielo,
y era la felicidad plena.

No volví al mar, ni a festejar en las calles como entonces.
Costó 6 años de mi vida recuperar la salud .

Hoy vivo una felicidad serena, con un hombre bueno.
El ama mis estallidos efusivos y cura mis alas,
cuando enfermo.
Lo amo por su nobleza ,
su amor es sano, verdadero, sin dobleces.
Yo lo curo cuando él enferma.
Somos dos almas unidas hasta el infinito.

Los fuegos artificiales y las fiestas quedaron atrás.
Todos crecimos,
No permito que nada ni nadie me dañe.

Hoy escribo poemas de amor.


Alejandra Patricia Temple

miércoles, 9 de octubre de 2013

Los niños

Vuestros hijos no son hijos vuestros.

Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.

Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.

Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar ni siquiera en sueños.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer.

Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.

El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana.

Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.


Khalil Gibran

martes, 1 de octubre de 2013

El haber

Queda, por encima de todo, esa capacidad de ternura
Esa intimidad perfecta con el silencio.
Queda esa voz íntima pidiendo perdón por todo
-¡Perdónalos, ellos no tienen la culpa de haber nacido!
Queda ese antiguo respeto por la noche, ese hablar bajo,
Esa mano que tantea antes de tener, ese miedo
A herir tocando, esa fuerte mano de hombre
Llena de mansitud para con todo lo que existe
Queda esa inmovilidad, esa economía de gestos
Esa inercia cada vez más grande ante el Infinito
Ese tartamudeo infantil de querer expresar lo inexpresable
Ese rechazo incondicional a la poesía no vivida.
Queda esa comunión con los sonidos, ese sentimiento
De materia en reposo, esa angustia de la simultaneidad
Del tiempo, esa lenta descomposición poética
En busca de una sola vida, una sola muerte, un solo Vinicius.
Queda ese corazón ardiendo como una vela
En una catedral en ruinas, esa tristeza
Ante lo cotidiano, o esa súbita alegría
Al oír de madrugada pasos que se pierden sin memoria…

Queda ese querer llorar ante la belleza
Esa cólera ciega de cara a la injusticia o el malentendido
Esa inmensa piedad de sí mismo, esa inmensa
Piedad de su inútil poesía y su fuerza inútil.

Queda ese sentimiento de infancia súbitamente desentrañado
De pequeños absurdos, esa tonta capacidad
De reír sin ton ni son, ese ridículo deseo de ser útil
Y ese coraje de comprometerse sin necesidad.

Queda esa distracción, esa disponibilidad, esa vagueza
Del que sabe que todo fue como será en el devenir
Y al mismo tiempo ese deseo de servir, esa
Contemporaneidad con el mañana de los que no tienen ni ayer ni hoy.

Queda esa facultad irreductible del soñar
Y transfigurar la realidad, dentro de esa incapacidad
De aceptarla como es, y esa visión
Amplia de los acontecimientos, y esa impresionante

E innecesaria presciencia, y esa memoria anterior
De mundos inexistentes, y ese heroísmo
Estático, y esa pequeñita luz indescifrable
A la que los poetas dan a veces el nombre de esperanza.

Queda esa obstinación en no escapar del laberinto
En busca desesperada de alguna puerta quizás inexistente
Y ese coraje indecible delante del Gran Miedo
Y al mismo tiempo ese terrible miedo de renacer en lo oscuro.

Queda ese deseo de sentirse igual a todos
De reflejarse en miradas sin curiosidad y sin historia
Queda esa pobreza intrínseca, ese orgullo, esa vanidad
De no querer ser príncipe sino del propio reino.

Queda esa fidelidad a la mujer y su tormento
Ese abandono sin remisión a su vorágine insaciable
Queda ese eterno morir en la cruz de sus brazos
Y ese eterno resucitar para ser recrucificado.

Vinicius de Moraes

lunes, 30 de septiembre de 2013

E n v i t e


“Jugar con poeta / trae yeta.” Alberto Cachilo

si a esta altura un poeta pudiera leer
a otros
querido ciego
no editaría tanto
si pudiera leerse
                 un poco
escribiría mucho mejor
y si pudiera leer y escribir
sin tanta tonta tinta subjetiva
sin recetario de turno en galera
o pudiera conjugar  vivamente
jugar con mente viva
siempre                      todo
sin tanto círculo culo conciliábulo
tanta lata latina o literagria
        R.N.P.I. prohibida
la reproducción queda hecho
el depósito que marca
la ley haceme el verso
si siquiera quisiera fuera
pudiera supiera viera
                          viviera o viviese
sin tanta feria del autor al lector
o de editor a cliente
                                 tanta solapa
habría
            por lo menos
un analfabeto menos del amor
un verso menos  pero un mejor hombre
un punto menos ciego suspensivo

Ruben Vedovaldi

Remitente


lápiz en mano dibujó unos signos
sobre la muda arena del desierto
 
pincel en diestra y
paleta en su siniestra
pintó la luz que se buscara el cuerpo
iluminando un fondo de poema
 
cincel en puño modeló el poema
cantaba   laúd en mano   cada verso
 
danzó el poema  el himno  la plegaria
representó en escena cada estrofa
 
se aplaudió solo,
criticóse solo
miró las palmas de sus manos muertas
 
no tenía con quien hacer historia
 
para llegar a humano
le faltaba estrechar fraternalmente
la mano de otro par en barro y sueño
 
lo demás era el tiempo y el espacio
del arte y del olvido
 
no hay destino
si no hay destinatarios 


Rubén Vedovaldi

Cómo alcanzar el paraíso

Debes tener coraje
para escribir un poema,
debes tener coraje
para no escribir un poema,
debes decir hola
y adiós
debes tomar vitaminas
debes respetar a todas las personas
y amar solamente a una
da igual si se lo merece o no,
debes sufrir en silencio
y permanecer pacientemente callado,
permanecer callado cuando alguien habla
y hablar cuando toda la gente calla,
debes arrojar la basura fuera,
regar las flores,
pagar el gas y el agua,
los errores y los aciertos,
debes entregar el corazón
por un ojo y un ojo
por los dientes,
no debes pedir nada
aunque lo desees todo,
y exigirlo todo
aunque no desees nada,
debes dormir cuando toca
y fijar las horas,
encontrar dos zapatos para el pie izquierdo
porque los otros dos son del derecho,
no esperar que alguien regrese
o deje de regresar
sólo porque alguien está esperando,
debes mirar el cielo
porque él nunca te mirará,
debes morir porque es lo que toca,
aunque no lo merezcas,
debes escribir un poema
nacido del miedo
entre un sí y un no,
que hable del porqué,
del para qué,
para ser agradecido
aun cuando
no se lo merezca.

Daiva Cepauskaite