La magia de creer para ver

jueves, 12 de marzo de 2015

Coraje

Jamás te imaginaste tener tanto coraje.

El coraje de levantarte cada mañana. De tomar cada nuevo aliento. De sentir cada nueva oleada de alegría, de duda, de frustración, de ira, de dolor, de éxtasis, momento a momento; todo esto transmitido en tiempo real, en la pantalla de la vida. El coraje de dar cada nuevo paso, de cruzar cada umbral inesperado, sin saber a dónde te conduce. El coraje de llorar cuando lloras, de reír cuando ríes, de caer conforme caes, de ponerte de pie cuando te pones de pie.

No necesariamente para no tener miedo, sino para no sentir miedo de tener miedo.

Para comenzar de nuevo, ahora. Para saborear cada instante con curiosidad, fascinación, y un poco de ternura. Para no conformarte nunca con algo que sea menos que la vida, porque todo esto vale mucho la pena, y vale la pena darlo todo.

Para saludar al día conforme se va desplegando. Para arrodillarte ante el amanecer. Para postrarte ante el atardecer, y el canto del gorrión en tu jardín. Para inclinarte ante el resplandor del crepúsculo. Y después sumergirte en el abrazo de la noche, y en su sueño, y en su amorosa muerte.

Y para tener el coraje de levantarte de nuevo. Y respirar de nuevo. Y vestirte de nuevo. Y recibir un nuevo día - vivo, curioso, dispuesto, aunque te sientas desnudo y sin defensas.

Jamás te imaginaste tener tanto coraje.

Y ahora estás despierto.

Jeff Foster

martes, 10 de marzo de 2015



Cambiar el mundo
no es tu misión.
Cambiarte a ti mismo
no es tu deber.
Despertar a tu verdadera naturaleza
es tu oportunidad.

Mooji
No importa en qué mierda nos refugiemos, en que subterfugio estemos huyendo o tratemos de escondernos. Es todo la misma mierda, aunque en el caso de lo espiritual debe de ser la más deshonesta de todas ellas, la más triste, la más inconsecuente.
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El maestro espiritual Eckhart Tolle dice, 'Las relaciones están aquí para hacerte consciente, no para hacerte feliz'.

Yo, personalmente, anduve vagando en el desierto por muchos años; por la estéril tierra del desapego espiritual, del intento de apartarme del cuerpo, del neo-Advaita, negando al mundo y sintiéndome superior ('¡Yo estoy mucho más iluminado, más consciente, más libre de ego que tú, simple mortal!).

Pero volver a la realidad, en este mismo suelo, con toda su confusión, con sus íntimas relaciones humanas - ahí es donde la verdadera aventura de la vida comienza.

Las relaciones comenzaron a sacar a la superficie todo lo que dentro de mí había estado tratando de evitar, esconder, o reprimir ante los demás por años y años, cosas que no encajaban con una imagen 'espiritual', con la imagen de un 'hombre iluminado'. Resultaba sumamente doloroso y humillante mostrar una y otra vez que no lo había 'logrado', que en realidad no existía ninguna 'línea final', que las energías aún no iluminadas seguían rugiendo en mi interior, energías que aún no había podido aceptar, energías que anhelaban salir a la luz, fragmentos desesperados por sentirse amados y aceptados en un hogar que incluyera las relaciones.

Independientemente de lo doloroso y humillante que fue, este camino resultó ser asombrosamente liberador. El 'hedor de la iluminación' (como Mariana Caplan lo llama) no tiene la capacidad de soportar el fuego de una relación honesta. Clichés como 'no hay un yo', 'sólo hay consciencia', y 'todo es perfecto' no sirven de nada cuando tu más íntima amiga está parada frente a ti, con todo su corazón, pidiéndote una conexión honesta y vulnerable, sin mierda de por medio. No hay ningún sitio en donde nos podamos esconder, ningún sitio al que podamos salir corriendo. Ella verá a través de tus juegos y te llamará la atención cuando te atrevas a mentir.

Gracias a todas ustedes, fuertes, inteligentes mujeres que me enseñaron cómo amar y cómo escuchar, y gracias por hacer que éste sea un camino sin fin...

Jeff Foster

lunes, 9 de marzo de 2015

La mujer que camina

La mujer que camina delante de su sombra.
Aquella a quien precede la luz como las aves
a las celebraciones del solsticio.
La que nada ha guardado para sí
salvo su juventud
y la piedra engarzada de las lágrimas.
Aquella que ha extendido su pelo sobre el árbol
que florece en otoño, la que es dócil
a las insinuaciones de sus hojas.

La mujer cuyas manos son las manos de un niño.
La que es visible ahora en el silencio,
la que ofrece sus ojos
al animal oscuro que mira mansamente.
La que ha estado conmigo en el principio,
la mujer que ha trazado
la forma de las cosas con el agua que oculta


Basilio Sánchez

jueves, 5 de marzo de 2015

Libertad

La libertad es ser quien soy
y no lo que los demás esperan que yo sea.
Incluye mi libertad de decidir
dónde quiero estar en cada momento.

Libertad es pensar lo que pienso
y no necesariamente lo que debería sentir,
o lo que otros hubieran sentido,
o lo que esperan que yo sienta.

Libertad es correr los riesgos
que yo decida correr,
siempre y cuando esté dispuesto
a afrontar por mi mismo los costos de dicho riesgo.

Libertad es salir al mundo a buscar
lo que creo que necesito,
en lugar de vivir esperando
que otro me dé el permiso para conseguirlo...

Poco para agregar, que no esté dicho...
Tenemos el don y el derecho a la libertad...
Libertad de pensar, de sentir, de expresarnos
libertad de elegir.

De elegir lo que pensaré, lo que sentiré.
Sí, podemos elegir lo que sentimos también.
A veces no podemos elegir lo que nos pasa, pero
podemos elegir qué hacemos con eso.

La sensación de libertad, como cualquier otra,
es intransferible, pero te invito a que respires hondo...
todo el aire está para ti... mira el cielo... enorme,
imponente... todo para ti… eres libre...

Aún si estás en la oficina, o haciendo algo
que no te gusta, estás ELIGIENDO,
estás haciendo uso de tu libertad...

Piénsalo...
Se siente distinto cuando tomamos conciencia
de que todo lo que nos pasa
es el fruto de nuestras elecciones...
“Los problemas que tienes hoy no pueden ser resueltos
si piensas de la misma manera que cuando los creaste"

Autor desconocido

martes, 3 de marzo de 2015

Deja de exigir respuestas en este momento.
Deja que todo descanse en este momento.
Haz una pausa sagrada.

Deja que las preguntas sigan sin respuestas, por ahora.
Deja un espacio para que puedas respirar hoy.
Deja que todo se salga de control hoy.
Permítete no ser capaz de sostener todo hoy.
Permítete no saber cómo, no saber nada.
Deja que el corazón se rompa, si es necesario,
y que el cuerpo duela, y que el alma despierte.

Todo está tan bien, si así lo permites.


 Jeff Foster

domingo, 1 de marzo de 2015

La libertad

Andréi Tarkovsky


 
...  y después de este lúcido párrafo que para mí retrata inequívocamente la vanidad y el miedo al amor de nuestro tiempo, me gustaría no volver a hablar: no hay mucho más que decir.