La magia de creer para ver

lunes, 13 de abril de 2015

Saetas afroboricuas

1. Saeta

el amo camina con aire vacilante

alrededor de ambas esclavas

omele, ravanne, sabar, sikulú

todos los tambores se encienden

no quiero este ruido

quiero el sonido de los míos

se deshace de las botas

una por una

detiene su andar en las sombras de las paredes

desamarra la bombacha de los listones del cuello

da vueltas alrededor de la habitación

iluminada por las velas



toca como tamboras

los abundantes senos de Tshanwe

ella baja el rostro

le llama Teresa

el cabello prieto

ensortijado

no le cae sobre la cara a Tshanwe

la blusa que el amo levanta

no está hecha de hilos importados

carnes firmes y joviales

al ras de esta piel oscura

el amo desprende la falda manchada de barro

con una mano

le abre las piernas

le vuelve a llamar Teresa

palpa su pubis

lo estudia con ávidos ojos

sus dedos se enredan con él

empuja a la negra hasta el lecho

pero antes retira el mosquitero

entra y sale de ella; entra y sale.



omele, ravanne, sabar, sikulu

otra esclava,Jwaabi

se ha quedado de pie

en mitad del aposento

las manos entrelazadas a la espalda

espera sin pudor su turno




2. arrancada
negra cara negra

esa noche en el pedazo de espacio forrado de tierra

que hace las veces de cama

la esclava juega con la idea de regresar

recuerda escaramuzas fronterizas

Loango al norte

Ndongo al sur

los reinos de Mbangala al interior

las niñas congoleñas llevan el vestido naranja

producen granos que se convierten en juguetes

volver alguna vez

no parir en el Caribe

en esta isla de pieles blancuzcas

donde ahogar al recién nacido

y envenenarlo para evitar sus cadenas

es lo que hay que hacer



volver alguna vez

alguna vez a los suyos

verlos envejecer entre los sabios y sus magias

tocarles el rostro tatuado

con los colores de las plantas

al otro lado del desierto

el Namib y sus dunas de arena

tantas veces sirvieron de escondite

a ella y a sus parientes con los juegos de aldea

recordar los sonidos de chasquido

peculiares de su idioma

celebrar la llegada de bebés pequeños

con golosinas fruto de las palmeras

no parir en el Caribe

en esta isla de pieles blancuzcas

de idiomas enemigos

ver pujar a los elefantes

ver parirse criaturas

que de seguro

no serán atrapadas como ella

volver alguna vez




3. alcanzó la punta de su nuevo amuleto
lo acarició con la yema de uno de sus dedos

emitió un silbido

fundido entre la noche y el ruido de las ranas

si alguien contestara el silbido

si tan solo alguien lo hiciera…

remembranzas de cuando niña

escuchaba la señal de las mujeres de Namaqua anuncios de eventos de guerra

pinturas debajo de los ojos

sobre la nariz

pasta hecha de especias

en tonos que conmemoran el amanecer

el amarre a sus espaldas

la lanza de combate

las cazadoras amarillas

sus flechas envenenadas

mujeres que desconocen el temor

presas de criaturas más claras de piel

secuestradas en barcazas

encadenadas

sortilegios y encantamientos

detonar la carne




4. abrió y cerró los ojos

intentó convocar espíritus protectores

escuchó las voces

“eres como un perro”

“la sangre de los negros no es igual”

desconoce los significados

se mueve hacia el frente

intenta correr lastimada

apenas lo esquiva

pero la flecha partida le raya la cara

“¡sangra de verdad!”.

no se detienen

continúan espetando los filos

entran y salen sin compasión

los senos, el cuello, el abdomen de la esclava

marcas de rayas como tatuajes

hacen correr el líquido cálido

le hacen caer de rodillas debilitada

descarta,

— como posible repercusión de su defensa—

las ideas del calabozo, el cadalso

la viga del cepo en donde se aprisionan manos y pies

la soga estirándole el cuello y las extremidades

por uno de los caballos del amo

su primer acto de defensa

para que la dejen en paz

Tshanwe esgrime el puntiagudo objeto

la parte metálica de la saeta

termina incrustándose en el dedo corazón de él

comienzan los alaridos

lluvia de puños y patadas

su rostro es abusado

el inicio de la

golpes en el torso

“Valen caro los esclavos”

“es mi propiedad”

golpes a la espalda

posición fetal

sobre el piso que la protege

de algunas fracturas

dislocación de hombros

caderas que hincan

Tshanwe pierde la noción




5. ágil como gacela
libre sobre la estepa del imponente paisaje rocoso

su tierra

así corre

así escapa

se embadurna de pinturas bélicas

que anuncian tempestad de dardos y pértigas

salta por encima de la extensión de piedra arenisca

más allá de las huellas de dinosaurio

grabadas en su superficie

desfila en un letargo

por el bosque selvático

habitat del petrificado enemigo

chasquidos de lengua

y una orden de ejecución en masa

silbidos que contestan silbidos

se prohíbe expirar

se prohíbe fenecer

la voluntad de sus ancestros

y su temple la dirigen de vuelta por el túnel

No fallezcas odalisca

No perezcas gladiadora

el tiempo de las edades pasadas te reclama

el transcurso de los siglos demanda tu existencia Millares de cebras, antílopes y núes,

miríadas de elefantes, leones y jirafas

marcan el carnaval de las heridas

lamiendo la carne descompuesta

luego de la batalla

los ríos se han convertido en arena

las corrientes de agua

no son más que hoyos fangosos infectados

cabezas de ganado vacuno, cabras, ovejas y camellos se han rendido y caído

para morir sobre la tierra reseca y quebrada

que ya no acoge a los pechos amamantando

Ahora esa tierra tiene sobreabundancia de escasez

sus hijas le han sido arrebatadas




6. las gotas reaniman los párpados
y un chamán invisible la hace despertar

Namaqua y sus mujeres guerreras la amparan desaparece el cuerpo

también desaparece una de las ballestas del amo

tres días más tarde

nadie se explica el encantamiento

nadie comprende el embrujo

el amo y sus hombres arrojan sus propias flechas algún acto de hechicería hace regresar a una de ellas

como un boomerang

la saeta disparada

a través de la arboleda al final del llano

emite un silbido.

los espíritus

—es la única explicación— lo contestan

logra incrustarse en la frente del malvado

Nadie sabe cómo



domingo, 5 de abril de 2015

El ermitaño

Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia.

Se quejaba muchas veces que tenía demasiado que hacer.

La gente no entendía cómo era posible que tuviera tanto trabajo en su retiro.

A lo que les contestó:

"Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león".

No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives. ¿Dónde están todos estos animales?

Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron.

"Estos animales los llevamos dentro".

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo.

Tengo que entrenarlos para que sólo se lancen sobre presas buenas:

SON MIS OJOS.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan.

Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir:

SON MIS MANOS.

Y los conejos quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las situaciones difíciles.

Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta:

SON MIS PIES.

Lo más difícil es vigilar la serpiente aunque se encuentra encerrada en una jaula de 32 varillas. Siempre está lista por morder y envenenar a los que la rodean apenas se abre la jaula, si no la vigilo de cerca, hace daño:

ES MI LENGUA.

El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber.

Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día:

ES MI CUERPO.

Finalmente necesito domar al león, quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso:

ESE ES MI CORAZÓN.

Desconozco su autor

viernes, 27 de marzo de 2015

"Era la hermana Tuira Kayapo es una madre y guerrera indígena que mostró al mundo lo que sucede cuando las mujeres toman las riendas de su destino. El mundo la conoció en 1989 en el encuentro Altamira de Brasil contra la construcción de represas en el río Xingu (amazonas brasilero). Apareció en la sala con sus pinturas de guerra, desnuda y con un gran machete. Se acercó al presidente de la compañía eléctrica de Brasil, Petrobras, y puso el filo del machete en su mejilla, y proclamó que su pueblo y toda la Amazonía lo considerarían como un acto terrorista y de guerra.
A continuación indicó: - "Usted es un mentiroso. Nosotros no necesitamos la electricidad. La electricidad no nos va a proporcionar nuestra comida. Necesitamos que nuestros ríos fluyan libremente, pues nuestro futuro y el de toda la humanidad depende de ello. Necesitamos nuestras selvas intactas para poder recolectar nuestro alimento. No necesitamos su represa!".
Se despidió diciendo:
Mi apellido: ofendida
Mi nombre: humillada
Mi estado: rebelde
Mi edad: la edad de piedra."

martes, 24 de marzo de 2015

Nada que temer

99.99999% de tus miedos
viven sólo en tu imaginación,
en la anticipación y en la memoria.

Incluso si lo 'peor' llegara a pasar,
te encontrarás a ti mismo resolviéndolo en el momento,
respondiendo desde un lugar de presencia.

En este momento no tienes nada que resolver.
Ya lo harás en su momento.

Y quién sabe:
Lo 'peor' podría convertirse
en tu más grande maestro,
en tu más profundo llamado a despertar,
en una invitación a la clase de coraje
que jamás te imaginaste llegar a tener.

El miedo no es tu enemigo,
sino una señal.

Respira en el momento.


Jeff Foster

martes, 17 de marzo de 2015

Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.

Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia,
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola,
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta,
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto.
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo,
rodéalo de fosos profundos,
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades,
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres,
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero.
Guarda las distancias.
Constrúyete. Cuídate.
Atesora tu poder.
Defiéndelo.
Hazlo por ti.
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Gioconda Belli

Desafío a la vejez

Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-,
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.

Gioconda Belli

viernes, 13 de marzo de 2015

"Es muy difícil expresar nuestros sentimientos. Los sentimientos son inexpresables. Al mismo tiempo no puedes ocultarlos. En un nivel nunca se pueden ocultar y en otro nivel nunca puedes expresar plenamente tus sentimientos. La humanidad ha estado haciendo esfuerzos desde tiempos inmemoriales para expresar lo inexpresable. Todos nuestros gestos y acciones son sólo para expresar nuestros sentimientos, sin embargo, estos se mantienen sin expresarse, y esa es la belleza. Así es como continúa el amor y esto es cuando el amor se convierte en eterno”

Sri Sri Ravi Shankar