Mis ojos de plaza pública
Mis ojos de silencio y de desierto.
El dulce tumulto interno.
La soledad que se despierta
cuando el perfume se separa de las flores y emprende el viaje
y el río del alma largo largo
que no dice más ni tiempo ni espacio.
Un día vendrá, ha venido ya.
La selva forma una sustancia prodigiosa.
La luna tose.
El mar desciende de su coche.
Un jour viendra est déjà venu.
Y yo no digo más ni primavera ni invierno.
Hay que saltar del corazón al mundo.
Hay que construir un poco de infinito para el hombre.
Vicente Huidobro
La magia de creer para ver
lunes, 20 de julio de 2015
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
El momento
Ah, ese momento así-repentino
en que, no pasa
nada
y no hay listas de cosas-por-hacer
tal vez por medio instante
la prisa del tránsito se detiene.
El zumbido del Debo ser, Debo ser, Debo ser
se desacelera hasta callar,
y ya ni se mueven las blancas cortinas de algodón.
Marie Howe
en que, no pasa
nada
y no hay listas de cosas-por-hacer
tal vez por medio instante
la prisa del tránsito se detiene.
El zumbido del Debo ser, Debo ser, Debo ser
se desacelera hasta callar,
y ya ni se mueven las blancas cortinas de algodón.
Marie Howe
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
Respiración
Respiración, primicia
de la vida intangible, vigor hondo
que pellizcas la piel y la conmueves,
suero de la pureza, liana clara
por la que baja a ciegas
el hombre de su abismo y se acalora
en este rico valle de los vientos.
Te haces ritmo en la ola, en la montaña
pulmón grande y tranquilo,
porque todo lo envuelve la cadencia
con que a compás avivas este mundo,
fuelle de la verdad.
Respiración desnuda,
tú que veías el sueño con la hoja
de tu leal espada,
cúranos las heridas del cansancio,
enciende nuestro amor con tu jadeo,
y cuando prenda el fuego, la iracundia,
refresca, dama sabia,
la cabeza tozuda, tú que eres
corola del sosiego,
condensación del bien,
decir del corazón.
Vicente Gallego
de la vida intangible, vigor hondo
que pellizcas la piel y la conmueves,
suero de la pureza, liana clara
por la que baja a ciegas
el hombre de su abismo y se acalora
en este rico valle de los vientos.
Te haces ritmo en la ola, en la montaña
pulmón grande y tranquilo,
porque todo lo envuelve la cadencia
con que a compás avivas este mundo,
fuelle de la verdad.
Respiración desnuda,
tú que veías el sueño con la hoja
de tu leal espada,
cúranos las heridas del cansancio,
enciende nuestro amor con tu jadeo,
y cuando prenda el fuego, la iracundia,
refresca, dama sabia,
la cabeza tozuda, tú que eres
corola del sosiego,
condensación del bien,
decir del corazón.
Vicente Gallego
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Obras de arte absolutas
¿Qué hacer?
Nacer,
amar,
reconocer.
Nada más
que hacer.
Marià Corbí
amar,
reconocer.
Nada más
que hacer.
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
La vida es tan sencilla que se explica por sí misma
La vida es tan sencilla que se explica por sí misma,
se basta a sí misma.
¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado.
Nos basta aceptar
o quizá —somos humanos— alabar
y cantar
a lo que nos maquina sin dejarse pensar.
Todo está aquí. ¿No lo ves?
No hay razón ni más allá.
¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos
de alegría o de dolor, de rabia o de amor,
y si no
es que estamos distraídos, aburridos.
No hay nada que esperar. No hay nada que temer.
También la muerte
llegará cuando nos sea fielmente necesaria
y la recibiremos con verdadera ansia.
Desde que nacimos
nos estamos preparando para que nos consuma.
Gabriel Celaya
se basta a sí misma.
¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado.
Nos basta aceptar
o quizá —somos humanos— alabar
y cantar
a lo que nos maquina sin dejarse pensar.
Todo está aquí. ¿No lo ves?
No hay razón ni más allá.
¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos
de alegría o de dolor, de rabia o de amor,
y si no
es que estamos distraídos, aburridos.
No hay nada que esperar. No hay nada que temer.
También la muerte
llegará cuando nos sea fielmente necesaria
y la recibiremos con verdadera ansia.
Desde que nacimos
nos estamos preparando para que nos consuma.
Gabriel Celaya
Itaca
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
Cavafis
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Letra breve,
Obras de arte absolutas
El tiempo
Este verso es el presente.
El verso que habéis leído es ya el pasado
—ha quedado atrás después de la lectura—.
El resto del poema es el futuro,
que existe fuera de vuestra
percepción.
Las palabras
están aquí, tanto si las leéis
como si no. Y ningún poder terrestre
lo puede modificar.
Joan Brossa
El verso que habéis leído es ya el pasado
—ha quedado atrás después de la lectura—.
El resto del poema es el futuro,
que existe fuera de vuestra
percepción.
Las palabras
están aquí, tanto si las leéis
como si no. Y ningún poder terrestre
lo puede modificar.
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