La magia de creer para ver

sábado, 31 de enero de 2015


Un nudo en la sábana

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.
Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo.
Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto.
Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana.
Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquél padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquél hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.
VIVE DE TAL MANERA QUE CUANDO TUS HIJOS PIENSEN EN JUSTICIA, CARIÑO, AMOR E INTEGRIDAD, PIENSEN EN TI.

Autor desconocido
Este empeño mío
de nacer cada mañana,
me costará caro.
El mundo no soporta,
así como así,
que alguien se resista
a unirse a los adultos,
a los que saben más,
a los que dirigen mejor,
a los que “crecen”,
a los que medran,
a los que pueden.
No soporta
a alguien que se resista
a esa especie de muerte
que ellos llaman vida.

Begoña Abad

martes, 27 de enero de 2015

Una mañana, hace ya algún tiempo, después de una noche de lluvia en la calle y de tormenta dentro de mi casa, al abrir la ventana para que el aire fresco y la luz del sol entrasen, me quedé mirando al gran arco iris que me regalaba el día y empecé a llorar.
Al rato noté una mano pequeña y cálida y una voz llorosa y feliz que me decía... Mami, mira qué arco iris, es el más bonito que he visto. que bien que estamos los dos llorando de felicidad al verlo.
Desde entonces, mi hijo y yo, cuando queremos llorar de felicidad, vamos en busca de un arco iris y siempre lo encontramos.
Ahora, cuando mire al arcoiris, allí estareis tambien vosotros, cada uno en vuestro color.

Magda Man

Un nuevo día

A todos los afligidos,

a los incomprendidos…

A todos ustedes, los inadaptados, discriminados,
bichos raros y fracasados de este mundo…

A todos aquellos de los que se mofan, que son aporreados, puestos en ridículo y crucificados…

A todos ustedes, poetas desilusionados y locos visionarios.

A todos aquellos cuyos mundos están cayendo a pedazos.

A todos aquellos que han buscado la Luz por tanto tiempo y aún se sienten tan alejados.

A todos aquellos cuyos inamovibles absolutos se han disuelto en lo relativo.

A todos aquellos cuyos corazones están ardiendo.

A todos aquellos cuyos sueños han caído en pedazos hasta el suelo.

A todos aquellos que han dado todo por la verdad.

A todos aquellos que han tomado el camino de la crucifixión en lugar de la comodidad mundana.

A todos ustedes que están ahí afuera, en la oscuridad.

Yo los saludo…

Hay tanta dignidad en aquello por lo que están pasando.

La vida les ha llamado a sentir la más profunda clase de confianza en su propia experiencia.

No se alejen!!!

Ésta es su única invitación.

Desde la perspectiva cósmica, nada ha salido mal.

Sólo lo falso puede morir.

Desde la perspectiva del corazón,
siempre es un nuevo día.

Su belleza es su estropeada perfección.

Camino con ustedes,
mi perfectamente estropeada familia.


Jeff Foster

lunes, 26 de enero de 2015

El misterio del mundo vive en este holograma

El Itaca soñado que anima nuestros pasos,
ese horizonte azul
trenzado por la búsqueda,
no es tan lejano, siquiera tan oculto.
Tal vez comience aquí, en el microcosmos.

En estos diminutos espacios compartidos
se sostiene o traiciona,
casi siempre con trajes invisibles
cuanto predicamos o decimos
en las grandes palabras, las tribunas, los libros.

Por eso para el viaje conviene recordar
que se aprende y renueva el amor en lo pequeño,
en ese habitual rincón donde uno se desnuda,
allí donde se ríe, se sueña, se solloza,
entre manos que curan las heridas antiguas
y recubren de luz silenciosa las nuevas.

El camino de Itaca es en sí mismo el puerto,
la presencia que alcanza y fecunda el ahora
cuando vemos sin prisa nuestra huella en la hierba,
el ruido con que abre le ventana diaria
y esos rostros amigos, tan faltos de tersura,
a los que despoblaron las arrugas del tiempo.

El amor sin fronteras, el amor de lo extenso,
se siembra en estos surcos.
No es posible hacerse estrella
sin ser antes
terrón de hierba fresca
arraigado en el suelo de lo propio.

La apertura a la vida se alimenta
de pequeños senderos sin murallas,
abrazos que se dan entre silencios
a aquellos que nos riegan con su simple mirada
entre tanto la nuestra les dice: no estás solo.

Avanzar hacia Itaca disfrutando del día,
desde un presente incierto que esquiva las promesas,
requiere al tiempo de un tránsito interior,
allí donde pasiones, sonrisas, silencios,
no tienen grandes nombres:
sólo se llaman madre, amigo, compañera...

El misterio del mundo vive en este holograma
que lo contiene todo y todo lo anticipa.
Se esconde en el secreto de una taza de té,
en el encuentro cómplice y nocturno
con unos ojos que saben quiénes somos...


María Novo

jueves, 22 de enero de 2015

Cada uno de los miembros de la pareja ve la frágil y herida parte oculta del otro o ve al otro como algo que – no es precisamente un trofeo -. Este momento parece un momento espantoso y, sin embargo, es el momento privilegiado en que existe una auténtica oportunidad de dar muestras de valentía y conocer el Amor.

Amar significa permanecer al lado de alguien. Significa salir de un mundo de fantasía y entrar en un mundo en el que es posible el Amor duradero,cara a cara, hueso a hueso, un amor hecho de afecto. Amar significa quedarse cuando todas las células gritan: “Echa a correr”.

Para Amar de verdad hay que ser un héroe capaz de superar el propio temor. El momento decisivo se produce cuando uno se atreve a Amar “a pesar de”, a pesar de mis dudas, a pesar de mi inquietud, a pesar de las heridas que haya sufrido anteriormente, a pesar de mi temor a lo desconocido.

A veces no existen palabras capaces de ayudarme a ser valiente. A veces hay que lanzarse sin más, tiene que haber en la vida de un hombre o de una mujer algún momento en que éste se deje llevar por el Amor, en que le dé más miedo quedar atrapado en el reseco y agrietado lecho fluvial de la Psique que adentrarse en un exuberante pero inexplorado territorio.

Todos hemos cometido el error de pensar que otra persona nos puede curar, emocionar o llenar. Se tarda mucho tiempo en averiguar que no es así, sobre todo porque proyectamos la herida fuera de nosotros en lugar de curarla dentro de nosotros.

*Clarissa Pinkola Estes